Acceso a becarios
 
Fundación Mexicana para la Educación,
la Tecnología y la Ciencia
Con Apoyo de: Montedepiedad Conacyt

 

Estudiar la maestría en la Universidad de Cambridge ha sido una de las mejores experiencias y satisfacciones de mi vida. Realizar esta maestría fue mi principal meta al terminar la carrera de derecho. Con 28 años de edad, conocimiento básico de inglés y sin recursos económicos, entre muchas otras complicaciones, no parecía fácil de lograr. Sin embargo, entre todos los obstáculos, el único que no podría superar solo ni con el apoyo de mi familia, era la falta de recursos para costearla. Así, el apoyo de FUNED fue determinante y, sin duda, hizo la diferencia entre estudiar o no la maestría, entre realizar o no este sueño.

Cambridge es una ciudad pequeña, preponderantemente académica y muy cosmopolita. La arquitectura de la ciudad y sus paisajes son simplemente majestuosos. La mayoría de sus Colegios son auténticos castillos medievales, junto al río. Culturalmente, existe una sorprendente diversidad étnica-estudiantil, dentro de una atmósfera británica.

En lo académico, el sistema de la Universidad y sus Colegios, aunque fue realmente abrumador, me pareció magnífico. Tanto en la Universidad como en el Colegio contábamos con todas las facilidades para estudiar, desde supervisiones continuas hasta bibliotecas 24 horas, incluyendo restaurantes y lugares especiales de esparcimiento. Todo en el mismo lugar, en un ambiente ideal para el estudio y contagioso.

Los compañeros de maestría eran excepcionalmente brillantes y dedicados 100% al estudio. Sus profesores son extraordinarios -hasta premios nobel-, respetuosos y accesibles. La Universidad tiene un Centro de Investigación en Derecho Internacional impresionantemente activo. Además, Europa es el lugar ideal para estudiar derecho internacional y conocer el otro lado del orbe.

No puede uno dejar de preguntarse cómo pueden existir universidades de tanta calidad. La respuesta se encuentra tal vez en que en sus 800 años de vida la Universidad ha forjado una larga tradición académica, inspirada en la vida y memoria de tantos personajes que ahí han estado y, a la vez, renovada cotidianamente por todos los que participan en esa Universidad y sus Colegios, con las condiciones óptimas para lograr el mejor rendimiento.

El regreso a México ha presentado nuevos retos. No es fácil poner en práctica todo lo que se aprende ni retener todo, y si bien mi maestría representó mi primer viaje fuera de México, después de ella mi contacto con el resto del mundo ha sido muy diferente. La labor de FUNED seguramente ha sido igual de trascendente para muchos más jóvenes, contribuyendo a un México mejor.

Edward Martin Regalado